CERBA MEDIC – 04 | 26

La menopausia marca una etapa clave en la salud de la mujer. Conlleva importantes cambios hormonales, especialmente la disminución de estrógenos, con un impacto directo en la salud ósea. Esta transición aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis, una patología que puede avanzar sin síntomas hasta la aparición de fracturas.
Para los profesionales de la salud y el bienestar, anticiparse a este proceso es clave para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes.
¿QUÉ ES LA OSTEOPOROSIS?
La osteoporosis es una enfermedad metabólica ósea caracterizada por una disminución de la densidad mineral ósea y una alteración de la microarquitectura del tejido óseo, lo que conlleva un aumento de la fragilidad y del riesgo de fractura.
Desde el punto de vista fisiopatológico, se produce un desequilibrio en el remodelado óseo —regulado por la actividad de osteoclastos y osteoblastos— que favorece la resorción sobre la formación.

¿Sabías que…?

Factores de riesgo
La evaluación del riesgo debe ser integral y considerar tanto factores clínicos como hábitos de vida, por lo que se pueden clasificar en:

La integración de estos factores mediante herramientas como FRAX permite estimar el riesgo absoluto de fractura a 10 años y orientar decisiones terapéuticas.
DIAGNÓSTICO DE LA OSTEOPOROSIS
El diagnóstico de la osteoporosis requiere un enfoque integral que combine herramientas de imagen, evaluación clínica del riesgo y pruebas de laboratorio. Ninguna técnica aislada es suficiente, por lo que la práctica clínica actual se basa en la integración de diferentes métodos según el perfil del paciente. Las herramientas más frecuentes son:
- Densitometría ósea (DXA)
La absorciometría dual de rayos X (DXA) es el método de referencia para medir la DMO. El diagnóstico se establece según los criterios de la OMS (T-score ≤ -2,5). Además, permite monitorizar cambios longitudinales en la masa ósea.
Se utiliza el T-score para establecer el diagnóstico:
- Normal: ≥ -1
- Osteopenia: entre -1 y -2,5
- Osteoporosis: ≤ -2,5
- Marcadores bioquímicos
Los marcadores séricos y urinarios reflejan la actividad metabólica del hueso y aportan información dinámica sobre el remodelado óseo, por lo que son especialmente útiles en el seguimiento terapéutico.
- Herramientas de evaluación del riesgo de fractura
El diagnóstico clínico no debe basarse únicamente en la DMO. Herramientas como FRAX (Fracture Risk Assessment Tool) permiten estimar el riesgo de fractura a 10 años integrando variables clínicas. FRAX puede utilizarse con o sin datos de DMO, lo que lo hace especialmente útil en entornos con acceso limitado a densitometría.
Tipos de marcadores bioquímicos
Los marcadores del remodelado óseo se clasifican en marcadores de formación, que reflejan la actividad osteoblástica, y marcadores de resorción, que indican la actividad osteoclástica.

Más allá de los marcadores de formación y resorción, existen otros indicadores fundamentales para comprender el estado del hueso. La hormona paratiroidea (PTH) actúa como principal reguladora del calcio y el fósforo, asegurando niveles adecuados en sangre y en el tejido óseo. En este sentido, la valoración conjunta de calcio, fosfato y magnesio permite obtener una visión más completa del metabolismo mineral y mejorar el seguimiento de la salud ósea.
Más allá del diagnóstico: prevención y acompañamiento
El manejo de la osteoporosis requiere un enfoque continuo y multidisciplinar. Más allá del diagnóstico, es fundamental intervenir sobre factores modificables y fomentar la adherencia terapéutica.
Estrategias clave:
- Optimización del estado nutricional (calcio y vitamina D)
- Prescripción de ejercicio físico adaptado (carga y resistencia)
- Prevención de caídas
- Educación sanitaria del paciente
- Seguimiento periódico clínico y analítico
El papel coordinado entre atención primaria, especialistas y laboratorio es esencial para un abordaje eficaz.
Los cambios hormonales asociados a la menopausia tienen un impacto directo en la salud ósea, favoreciendo la pérdida progresiva de densidad mineral ósea y aumentando el riesgo de osteoporosis.
En este contexto, el papel de los profesionales de la salud es fundamental para identificar de forma precoz a las pacientes en riesgo, apoyándose en herramientas como la densitometría ósea, los marcadores bioquímicos y la evaluación clínica integral.
Un abordaje proactivo y multidisciplinar permite mejorar el control de la enfermedad y preservar la calidad de vida de las pacientes.